Todos les temen a sus esposas…menos yo!!



Las mujeres…menudo ser que nos regalan alegrías, tristezas, corajes, pasiones, frustraciones, romances, emociones fuertes y paz. Mujeres…el sexo débil… a veces no resisto la idea de preguntarme: ¿Qué tan débil? O mejor aun ¿Débil?

 

Espero que cuando lean esto lo hagan con animo humorístico y con una sonrisa en sus labios, ante esta realidad no podemos hacer otra cosa que reír para no llorar.

 

Cuando unimos nuestras vidas en el matrimonio, muchos hombres, se dejan llevar por la idea de que llevarán los pantalones en la casa, serán quienes mandan en el hogar; cuando se enfrentan a la realidad se dan cuenta, tarde lamentablemente, que estaban muy equivocados. 

 

El sexo débil se fortalece poco tiempo después del matrimonio. Nuestros amigos se convierten en amigotes, nuestro armario pierde su espacio, cada día el espacio se ira reduciendo y el espacio utilizado por la mujer se vuelve mayor, quien, por otro lado y de forma irónica, nunca tiene "nada que ponerse"


Los hombres podemos ser muy valientes, grandes, fornidos, macho alfa, el "líder de la manada", lo que ustedes quieran, pero, hay un ser a que todo hombre le teme, su criptoníta, su debilidad: su mujer. Ojo que no estoy diciendo las mujeres, como un termino general, me refiero a "su mujer". Claro, me excluyo de esta declaración tan firme y real, así es señores, yo no le temo a mi mujer. Yo amo a mi mujer, le doy todo los gustos que la vida me permite concederle, lavo, plancho, aseo la casa, cuido a los niños, pero lo hago porque amo a mi mujer no porque le tema, y aclaro además, que, no escribo estas cosas porque le tenga a mi mujer aquí junto, lo escribo porque me nace del corazón... 

 

La verdad es que la mujer es el ser mas bello que nos ha podido regalar Dios, nuestro complemento perfecto. Mas allá de la broma, no esta bien catalogarla como un ser al que hay que temer, todo lo contrario, es un ser que merece mucho amor, atención, comprensión y ternura como lo expresó aquel filosofo callejero consumidor de estupefacientes. 

 

Que vivan las mujeres, la luz de nuestra vida, nuestra razón de ser y el motivo, pero también la el alivio a nuestras tristezas.

 

Raul


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