TODO ES PARTE DEL PASEO
Madrugamos, salimos cuando todavía está oscuro, ni siquiera raya el alba, salimos con maletas, pero, sobre todo con emoción, ilusión y muchas otras sensaciones que acompañan a un viaje de placer. Nos encanta viajar, pero con el viaje vienen las prisas, el estrés de los horarios de vuelo, las reservaciones, todo tiene que salir bien para que disfrutemos de lo que promete ser un nuevo y divertido viaje en familia. Siempre esperamos percances, el paseo empieza desde que cruzamos la puerta de la casa hacia afuera, siempre se lo digo a mi familia, si se baja una llanta es parte del paseo, si se retrasa un vuelo es parte del paseo, si tenemos que pasar sin dormir durante un día también es parte del paseo, en fin, todo, lo bueno y lo malo es parte del paseo y quedará como una experiencia grabada en nuestra mente, un recuerdo que no lo puede borrar nada ni nadie, eso es lo que hace especial la experiencia de viajar.
Mientras viajamos en el carro hacia el estacionamiento que lo acogerá durante los días que estaremos fuera mi cabeza es un contenedor de ideas, expectativas y check lists que no terminan de dar vueltas, todo tiene que salir bien, no hemos olvidado nada y todo sale muy bien, por lo menos hasta ese momento. En el estacionamiento, que se encuentra en un pretigioso y lujoso hotel, nos reciben con un delicioso café y bocaditos que nos despiertan y nos llenan de energías para el día tan largo que nos espera. Nos dan un servicio de transporte que nos lleva al aeropuerto.
Hasta aquí sentimos que todo marcha sobre ruedas, todo va según lo planificado. Olvidé mencionar que es la primera vez que viajamos con amigos, amigos muy queridos que sin duda enriquecerán mucho mas la experiencia, hemos decidido vestir igual, todos llevamos una camiseta del mismo color y con un estampe especial, las inicial de nuestro apellido, que casualmente empieza con M, dentro del escudo de Superman, como si dijera Super M o algo así.
En el aeropuerto los olores, las sensaciones, el ambiente nos hacen sentir que el viaje ha comenzado. Pasamos los controles de rigor y nos detenemos a mirar tiendas con toda clase de artículos a la venta, es que los aeropuertos no son solo aeropuertos, hoy en día son como un gran centro comercial con tiendas y restaurantes al servicio del viajero, y que bueno que sea así porque si no la espera se haría eterna.
Por fin llega el momento de abordar el primer vuelo que nos llevará a nuestro primer destino, será un viaje corto de 2 horas si no hay ningún inconveniente, llegamos sin problemas y ahora tenemos que dirigirnos a la siguiente puerta donde nos espera el segundo avión que nos llevará a nuestro destino final, pero, seguimos recorriendo tiendas y la tentación es muy grande ya dos o tres de los miembros del grupo deciden comprar, al resto nos toca esperar pero no importa, como dijimos antes, es también parte del paseo. ¿Podemos ir al baño?...Justo y necesario, claro que si. Ahora, luego de refrescarnos un poco, nos toca abordar el segundo vuelo, ya en el aire nos sorprenden con una muy buena atención y deliciosa comida, nos cayó muy bien pues ya son las 9:30 de la mañana y hemos salido de casa a las 2am. Algunos dormimos con facilidad en los aviones o donde nos coja el cansancio pero otros no tanto, de todos modos el viaje en el aire siempre se disfruta. Todo esta saliendo bien hasta el momento.
Hemos aterrizado después de cuatro horas y media de viaje que si las contamos desde el momento en que salimos de la casa son 12 "divertidas" horas, pero no ha sido malo, la palabra divertida va entre comillas porque no a todos nos divierte lo mismo, en lo personal si voy disfrutando del viaje hasta ese momento, digo hasta ese momento porque precisamente ocurre en primer percance (no dejo de repetirme en la cabeza, es parte del paseo, es parte del paseo), pero, ¿que ocurrió?
Cansados como estábamos, deseosos de bajar para poder tomar el vehículo que habíamos rentado para ir al hotel dejar el equipaje y salir a comer y pasear por la ciudad, el piloto nos comunica que no podemos bajar del avión y nos pide paciencia, y yo repitiendo en mi cabeza la bendita frase "es parte del paseo", una frase que, por cierto, me la inventé yo cuando mis hijos eran pequeños, lo hice para que no se asustaran si sucede algo durante los viajes, somos una familia que nos gusta viajar mucho así que con niños pequeños debemos tomar precauciones para que no se asusten y disfruten de las cosas que puedan pasar. Ahora mis hijos ya están grandes y la experiencia es otra, igual de bonita, pero diferente (ya no soy solo yo el que lleva los bultos). Me estoy desviando de la historia, esa frase "es parte del paseo" ahora me esta ayudando a mi a mantener la calma, pero ¿qué pasa? Según nos dice el piloto, hay riesgos de tormenta eléctrica y en esas condiciones ambientales no pueden conectar la manga a la puerta del avión. ¿Es cierta esa historia? no lo se ni me interesa, lo cierto es que no podemos bajar del avión. Allí estuvimos 50 minutos, como un largo corte comercial antes de continuar nuestro viaje.
Hemos desembarcado al fin del avión seguimos sintiendo la emoción del viaje, el clima es cálido pero es agradable, también es parte del paseo sentir un clima diferente al que estas acostumbrado.
Pasamos los controles de rigor y todos nos miran gracias a nuestras lindas camisetas, la experiencia sigue siendo bonita.
Ya en el vehículo rentado pensábamos ir al hotel pero decidimos ir a pasear por la ciudad y comer algo.
Uno de los placeres que disfruto personalmente es manejar en las calles de aquel país los diferentes vehículos automáticos y modernos que te rentan aquellas empresas, eso para mi es un verdadero gusto.
Ya en las calles de la ciudad, recordamos un restaurante delicioso al que solemos ir cuando viajamos a esa ciudad. La comida fue espectacular, nuestros amigos también quedaron encantados y satisfechos, después de un larguísimo día de viaje y paseo en la ciudad de destino nos dirigimos al hotel para descansar.
El hotel cumple con su propósito, al siguiente día nos despertamos descansados, con las baterías renovadas y ahora estamos desayunando deliciosamente.
Las cosas que pasaron posteriormente son realmente maravillosas, una de las mejores cosas que tienen los viajes es que se quedan grabados en la mente y el corazón cuando los compartes con quienes amas. En este viaje pasaron muchas cosas y creo que para detallar cada cosa tendríamos que escribir un libro completo.
Para no aburrir al lector podemos resumir todo el viaje como una experiencia fantástica en la que volamos, navegamos, anduvimos en carreteras, nos perdimos, nos encontramos, reímos, lloramos y disfrutamos. Lo que hace especial un paseo no es el destino sino el camino y no se trata de lo que haces sino con quien lo haces.
En este viaje todo lo que hicimos, algunas cosas planificadas y otras improvisadas, todo fue parte del paseo y no nos arrepentimos de nada. Levantamos la copa por muchos viajes como estos, hasta la próxima querido lector.
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