Oda al buen verbo
Sin animo de perder la bonhomía ni depauperar a mis amigos y conocidos, mucho menos a mis apreciados lectores, quiero escribir porque siento que lo mío es escribir, y voy a acariciar un tema delicado, o, quizás sin importancia, tal vez algo que ha pasado inadvertido ante nuestros ojos, la ignominia de no percatarse de las palabras que pertenecen a una lengua propia, o, abstenerse de hacerlo, una realidad que allana el camino para este intento de poesía, porque la poesía no es solo rima, la poesía es, también, describir una realidad lúgubre cual si fuera una ambrosía. Así es como nace esta oda, una oda al buen verbo. Si decides proferir una lengua debes procurar hacerlo lo mejor posible, y, si es tu idioma natal mucho más. Llevas tantos años departiendo frases que es imposible que no conozcas a fondo las palabras de tu propio idioma. Allende los estudios y preparación académica, que, dicho sea de paso, lo único que hacen es convencer a un ente de que es mas inteligente, y, n...