LA CONSTANTE LUCHA ENTRE EL BIEN Y EL MAL
Todos los días se libran batallas, todas ellas entre el bien y el mal, desde adentro hacia afuera, empezando por nuestro propio ser, así es, en el interior de nuestro cuerpo hay una guerra constante, una guerra en nuestro cuerpo físico, espiritual, emocional y psicológico. Nuestro cuerpo, una maravilla de la creación, una obra maestra del Creador, tiene un mal, un mal que, dicho sea de paso, "no venía incluido en el paquete", es decir, no fue asignado por el Creador, y sin embargo, forma parte de nosotros casi desde el inicio de la humanidad, estamos hablando de la imperfección. "Nadie es perfecto" esta es una frase que constantemente se repite y se escucha por ahí. Una y otra vez, en algunos casos, la trillada frase se usa para justificar errores, y, la verdad es que sí, efectivamente no existe un ser perfecto sobre la faz de la Tierra.
Desde que somos niños perdemos y perdemos batallas, una tras otra, al principio no es muy notable, pero, a medida que vamos avanzando en años, si que se notan nuestras derrotas. Nuestra mente y nuestro cuerpo se debilitan con el paso del tiempo.
Es curioso pensar en cómo empezamos la vida, lo hacemos como ganadores siendo apenas una diminuta célula, llegamos al óvulo para fecundarlo, venciendo a los demás en una carrera improvisada de supervivencia, una verdadera carrera mortal en la que solo uno puede ganar y sobrevivir. Irónicamente es precisamente en ese momento triunfal cuando empezamos a ser derrotados por la imperfección y empezamos a morir. Una batalla tras otra, la imperfección no da tregua. Al final, la única batalla que habremos ganado habrá sido la del inicio de nuestra existencia, de ahí en adelante viviremos para encaminarnos a la muerte, por eso algunos dicen que no hay nada mas cierto en la vida que la muerte.
Lo efímero de la vida se hace aún mas notable cuando, en la constante lucha entre el bien y el mal, un hombre le quita la vida a otro, una mujer decide interrumpir una vida que lleva en su vientre, una persona desesperada y enferma emocional y mentalmente se determina a no seguir viviendo escogiendo el suicidio como ruta de escape.
¿Se puede tener éxito en la vida? ¿Cómo se mide el éxito en la vida? La vida es respirar, disfrutar, saborear, oler, sentir, amar; pero, ¿ por cuanto tiempo? Si una vida se apaga se acaba todo. Con la perspectiva constante de morir no se puede tener éxito en la vida porque esta destinada a terminar en algún momento. Por otro lado, una vida que no se apaga, que no se deteriora con el paso del tiempo, eso es el éxito de la vida. Entonces, ¿se puede tener éxito en la vida?
Sabiendo que la vida, por ahora, es finita tenemos que hacer algo para por lo menos hacerla significativa, y, para lograrlo, hay que vivir el poco tiempo que nos toque a cada uno haciendo algo que vaya mas allá del interés personal, hacer el bien sin mirar a quien, ser agradecidos, dejar un legado de bondad y amor.
Ser agradecidos, sobre todo, con Dios quien nos regala la vida y nos brinda la posibilidad de llegar al éxito y vivir para siempre.
La muerte acecha en cada esquina pero una persona con esperanza no se asusta con esa realidad, mas bien, buscará compartir dicha esperanza con los demás. ¿Se puede tener éxito en la vida? ¡Si se puede! solo hay que esperar con paciencia a que Dios actúe y nos limpie de la imperfección.
La paciencia es un don y vale la pena cultivarla, y, a ella podemos añadirle conocimiento, fe, humildad y esperanza. Las cinco cosas que nos llevarán a que nuestra vida tenga sentido y lleguemos al verdadero éxito.
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