UNA CARICIA AL ALMA SOLITARIA
Nacemos, crecemos, nos llenamos de proyectos, ilusiones, amamos, nos decepcionamos, sufrimos, lloramos, reímos, conocemos a personas que como nosotros son también pasajeros en este tren, el tren de la vida.
A veces nos llenamos en esperanza y entusiasmo y queremos comernos el mundo, marcar la historia, pero, otras veces, no queremos tan siquiera asomarnos para ver la luz del día.
Mientras nuestro viaje dura conocemos a alguien especial, alguien que despierta en nosotros uno de los sentimientos mas bonitos, el amor, esa fuerza invisible que mueve montañas, eso que nos hace perdonar todo, el que nos impulsa a hacer cualquier sacrificio y que es a su vez algo tan escaso en el mundo.
Decidimos compartir nuestra vida y nuestros proyectos con esa persona, nos apegamos tanto a ella que llega a ser parte de nosotros y nosotros llegamos a ser parte de esa persona. Trabajamos juntos en los proyectos de vida, formamos una familia. Tenemos hijos y ellos pasan a formar parte de nuestros proyectos. Mientras pasamos momentos con ese ser amado y sacamos adelante a nuestros hijos enseñándoles a ser buenas personas y educándolas lo mejor posible para que ellos puedan llegar a formar sus propias familias y tratar de no romper la "dinastía", hay un enemigo silencioso que nos asecha, un enemigo implacable que no detectamos, o, que quizás, pensamos que no nos hará daño, cuando la verdad es que solo está esperando el momento perfecto para darse a notar. Ese enemigo es el tiempo.
El tiempo pasa y nos hacemos viejos, perdemos a nuestros seres amados, incluido ese ser especial con quien compartimos tantas cosas, nos vamos quedando solos.
Nuestros hijos empiezan a vivir sus vidas y poco a poco se van alejando, la soledad acaricia nuestra espalda mientras vemos a nuestros hijos alejarse. Los hijos son prestados, eso siempre lo supe, pero, lo que no tenia calculado, tal vez porque me rehusaba a pensar en ello, era que te perdería, habíamos planificado toda una vida juntos y se nos fue como un suspiro.
Contigo se fueron mis proyectos, mis ilusiones y me dejaste lágrimas, nostalgia y desolación, pero el amor y los recuerdos los guardo intactos en el cofre de mi corazón.
La vida no es mas que un cúmulo de recuerdos, los momentos hermosos que podamos guardar nos ayudarán a soportar los momentos de dolor, angustia y soledad.
Si lo pensamos bien sabremos que, en realidad, nunca estaremos solos, tenemos un amigo invisible que es eterno y que está atento a nuestras necesidades, un amigo que está dispuesto a escucharnos las veces que sean necesarias. Un amigo cariñoso y comprensivo. Ese amigo es Dios, el siempre ha estado ahí, solo que a veces lo damos por sentado pero el esta dispuesto a abrirnos sus brazos y acogernos cariñosamente en su seno.
Además, las personas que son amigas de Dios también pueden ser tus amigos y ayudarte a sobrellevar la soledad.
He dejado llegar hasta aquí mis pensamientos.
Disfruta de la vida, ama, juega, respira, observa los paisajes, no dejes que el tiempo pase y te quedes sin haber disfrutado del hermoso regalo de la vida y nunca te olvides de Dios.
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